lunes, 8 de noviembre de 2010

Aun en la distancia



Carta a un corazón.

Hoy abrí la cajita que celosamente guardo en mi corazón y, contemple los bellos recuerdos de amor que guardaba con vehemencia.

Entre ellos, te hallabas tu, ese ser tan especial, que llegaste sin esperarlo, que me ganaste poquito a poco, que durante un tiempo, me brindaste los motivos para que mi corazón comenzara el camino por ese dulce sendero del amor, para que palpitara fuerte, me diste ilusiones, sueños y esperanzas. Sencillamente me hiciste y enseñaste a ser feliz.

Encontré tu sonrisa, tu voz suave, tu mirada agua de mar, tus manos tiernas. y te extrañe una vez más. Cerré mis ojos y con las manos acaricie tu semblante, regresaron a mi tus palabras dulces, esas que nunca olvidara mi alma, los momentos especiales que vivimos, aun estando separados. Cada detalle, silencio, mirada y sonrisa. ¡Y te extrañe!

Eché de menos las tardes tibias de aquel invierno, el dulce olor de la ultima navidad con sabor a niñez, las risas francas, los juegos inocentes en las calles de nuestra infancia, los acordes de tu guitarra y tus ojos tiernos tan profundos y apacibles como el mar.

Y comprendí que no necesito ir lejos, ni buscar en la profundidad, ni mirar el mar o sentir la arena de la playa bajo mis pies, para recordarte. Basta asomarme a mi corazón y estarás ahí. Porque todos y cada uno de los momentos que compartimos permanecen intactos en su interior.

Hoy quise gritar con el corazón en la mano... ¡Te Extraño! Y deseo que allá donde estés seas tan feliz como en mi corazón.

domingo, 3 de octubre de 2010

Réquiem










En esta mañana cálida de luz tan tenue, yo quisiera hablarte y entregarte el alma. Volveré para recordarte como desearías tú, vendré como hice siempre, como si estuvieras tú.

Como este aire suave que ahora te acerca, veces infinitas seguiré a tu vera, y como si aun la vida tuvieras tendrás siempre abierta tu casa en mis venas; y la luz encendía clara en mis penas, por si en algún momento perdido te encuentras.

Maldigo a la tierra, que hoy te oculta el aire, esconde tu cara y ensucia tu espalda; convirtiendo la frialdad de su tacto, en el lecho eterno, para tu descanso.

Maldigo a mis sueños que no me regalan una última lágrima. Echare de menos escuchar tu voz, mirarme en tus ojos, verme en tu reflejo. Desearía tan solo un minuto más, en que poder repetirte lo que para mi eres.

Ahora que tu alma abandono el cuerpo para anidar por siempre en nuestro corazón, te digo hasta siempre con este simple……Te echo de menos, adiós, cuídate.

27/9/2010

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miércoles, 12 de mayo de 2010

Estoy cansada.




Estoy cansada, agotada, hastiada y no sé de qué. Pero me canse. Me agota pensar en cómo o por donde seguir, hacia donde mirar o por donde caminar.

No es cansancio físico no, ese es fácil de solucionar. Es esa otra clase de cansancio, que nos aventura en una dinámica quizá aun mas cansada si puede ser.

Pensar, valorar, considerar, y finalmente decidir. Y una vez tomada la decisión volver a entrar en la rueda y encontrar fuerzas para mostrarse firme y continuar con lo ya iniciado.

Mostrarse firme en lo decidido, consciente de la situación y aun así no hallar fuerzas para seguir el camino

Convencerme de lo imposible, creerme lo increíble. Saber y saber, incluso lo mejor por hacer, aun así….. ¿Para qué?, estoy tan cansada que mejor dejarlo estar, seguir y no mirar atras.

Sí, he esperado cada día la llegada del momento ansiado, he echado de menos cada silencio, cada palabra, cada caricia y cada beso.

He esperado esa frase, esa caricia y esa mirada, que suplieran mis dudas, mis recelos, mis temores. He esperado el momento y no ha llegado, no existe, ni existió.

Y ¡no! Amigo, no me digas nada.

Ya sé de mi equivocación, conozco mis errores, el camino y el final. Pero enfrentar de antemano una guerra ya perdida, encadenar fantasmas deseosos de invadir nuestro día a día. Luchar cada batalla y disfrutar tan breve triunfo, para subsistir hasta la próxima. Es tan cansado amigo.

Porque no hay cadenas que resistan tan dura envestida, ni ánimo que no caiga rendido ante tan duras luchas. No hay ser humano que no doblegue su espíritu, sus fuerzas y su alma, ante tan lacerante realidad.

Hoy saboreo mi derrota, mi caída, mi fracaso. ¡Sí amigo!… y solo necesitaba saber, que estás ahí, que estarás ahí, que cuando caiga hallare tus manos, y entonces sí, el calor de tus palabras. ¡Por qué creer amigo!, ya hace tiempo que creo en ti.

jueves, 25 de marzo de 2010

Despertar.


Parece que fue ayer cuando tus manos

recorrían aun despacio mi piel.

Cuando mi cuerpo muy pegado al tuyo

descubría de nuevo placeres ya dormidos

Cuando mis besos se perdían en los tuyo

y mis labios susurraban palabras a tu oído.

Cuando el calor de tu cuerpo envolvía cálido cada abrazo,

cada roce, cada silaba compartida.

Cuando despertaba del sueño, para seguir soñando.

Y la alcoba callada guarda en secreto

el último deseo por pronunciar;

Volver a despertar entre tus brazos,

junto a tu cuerpo, besando tus labios

sintiendo tu piel, oyendo tu voz al amanecer.

Pero llega el alba y con ella el despertar cruel,

que los sueños son solo eso y no se pueden retener.

Tu jugabas, yo soñaba, no pudo ser.

miércoles, 17 de marzo de 2010

De ti me gusta.


Me gustan tus manos, finas, dulces y blancas

El tacto de tu pelo enredado en mis palmas.

Tu boca dulce y cálida

Que invitan sin saberlo a ser acariciada.

Y me gustan tus ojos limpios y Tu piel blanca,

Tu fragancia y ese dulce olor a sandalo en la casa.

Me gustan los silencios de tu voz cuando hablas

Y lo que callan tus ojos, cuando me diriges la mirada.

Tu rostro dormido, llenando todo con su calma.

Tu hablar tranquilo, tus pasos suaves, y la paz de la estancia.

Me gusta acariciar tu espalda, beber tu sonrisa

Llenarme de tu calma.

Y en el nuevo día

Despertar contigo al llegar la mañana.