Que mejor abrigo en la madrugada
Que su cuerpo junto al mío.
Que mis manos rodeando su cintura
Y su espalda para acunar mis sueños.
Y despertar al alba entre sus besos y mirada.
Su sonrisa viva y su voz cálida.
Sentir bajo mis manos el favor de su piel
Y el calor de su talle junto al mío enredado.
Sujetar entre mis manos su rostro
Tatuar de besos los rincones suaves de su tez.
Liar sus labios a los míos.
Mirarle despacio mientras pasan las horas.
Acariciar su pelo.
Y Que sea su cuerpo el lugar donde deseo volver.
