sábado, 29 de diciembre de 2012

Tan lejos de la gloria.



Navidad, luces, sonidos y gentes conocidas, ¡y  este año tampoco vendrás!

Es navidad y  en mi corazón hay un hueco vacio imposible de llenar. El silencio canta las penas de mi alma. ¡Es navidad! y a mi lado no estarás, el silencio, el frio y la ausencia  únicos compañero de esta inmensa tristeza. La dulzura, las risas y el calor del amor más puro, recuerdos de ti.

Te fuiste sin un adiós, dejaste un vacio imposible de llenar y aquí quedamos los que daríamos lo que fuera por llamarte, por estar contigo, escuchar tu voz, verse en tus ojos o besar tus labios. ¿Donde estas?, quien decidió llevársete un día sin dar la oportunidad de decirte lo que sentía. ¿Dónde te has llevado la navidad, la inocencia, las sonrisas y la felicidad? ¿Dónde guardare palabras no dichas, miradas calladas, caricias dormidas? ¿Donde encontrare la paz de tu alma, el calor de tus brazos y la luz de tu mirar? ¿Dónde estás corazón? Que es navidad y no vendrás.

¡Es navidad! y maldigo a la tierra que silencia  tu voz, que te niega el aire y ensucia tu espalda. Maldigo estos días que despacio pasan sin tener presente que tú me faltas.

No estás, y nunca volverás, ya no te veré mas, y no sé donde estas. Nadie escapa de ella corazón; tampoco lo hare yo.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Mi última lagrima.






Hoy me sorprendió la notica que nunca espere escuchar, la que nunca desee y la que siempre lleno de miedo mi corazón. Hoy mi alma escucho que ya nunca te volvería a ver.
Ya no estás, tus pasos no recorren las calles de nuestra infancia, tu voz no llena el aire de sus rincones y tus ojos no miran los lugares donde jugábamos. Ahora con mis manos vacías, el corazón  herido y  mi alma rota, seré yo quien las recorra sabiendo que mis ojos no se volverán a encontrar frente a los tuyos, que detrás de cada esquina no hallare tu sonrisa, que mis oídos no volverán a escuchar el sonido de tu voz y que estos labios ya nunca podrán decirte lo que guardaban para ti.
Y ahora que busco la manera de decirte adiós, al hacerlo siento que el dolor se adueña de mi corazón. Hoy mis ojos miran como tantas veces los días de nuestra infancia y veo derrotada que ya no llegara ese día en que mis palabras sean para ti. Es tarde  y mi sonrisa ya nunca será aquella sonrisa feliz.
Aunque ya no estés, quiero que sepas que siempre habrá alguien que piensa en ti. Que al morirá el día me diré rendida que vivo por ti. Y cada mañana, cuando el alba me despierte, te recordare
Hoy se quedan en mí. Recuerdos, vivencias,  sensaciones, emociones, sonrisas y tantas cosas que contigo compartí. Y también aquellas, que por timidez guarde para mí. Ya no sabrás cuan importante fuiste, lo mucho que significaste para mi, ya no tengo a quien enviar esa carta jamás mandada, ya no sonara tu guitarra ni el arrastrar de tus pasos al caminar. Ya no me queda nada y dejas sin embargo tanto en mi corazón. Si supieras niño que hoy, por ti me cambia yo.
Espérame allí donde estés corazón, que en el infierno, ya me quedo yo.

Mi principio y mi fin.







Cada vez que miro tu fotografía, esa vieja y ajada imagen que guardo como un tesoro en su rincón, descubro algo que antes nunca vi. Sensaciones dormidas, olvidas quizá que me hace sentir lo que ayer viví
Siempre te mire indiferente eras tan solo  mi amigo ese compañero y aliado de tardes de risas y juego  de patio. Y de repente, fuiste todo, todo para mí… mi principio y mi fin.
Fuiste mi norte, mi guía, mi acierto, mi suerte, mí equivocación,  mi dicha, mi calma y mi perdición. Fuiste mi aliento y mi agonía. Mi muerte y mi vida. Mi despertar.
Me diste tu alegría,  tu buen humor,  tu mirada limpia tu pena y dolor… Y hoy dejas en mi  melancolía, tristeza y desolación.
Te pido por favor que me des tus recuerdos, tú brisa tu calma tu calor y la imagen de ese oculto dolor. De noche y de día… mi resurrección.

domingo, 19 de agosto de 2012

Aun en la distancia.


           

Carta a un corazón.
Hoy abrí la cajita que  celosamente guardo en mi corazón y contemple los bellos recuerdos de amor que guardaba con vehemencia.
Entre ellos, te hallabas tu, ese ser tan especial, que llegaste sin esperarlo, que me ganaste poquito a poco, que durante un tiempo, me brindaste los motivos para que mi corazón comenzara el camino por ese dulce sendero del amor, para que palpitara fuerte. Me diste ilusiones, sueños y esperanzas. Sencillamente me hiciste y enseñaste a ser feliz.
Encontré tu sonrisa, tu voz suave, tu mirada agua de mar, tus manos tiernas.  y te extrañe una vez más. Cerré mis ojos y con las manos acaricie tu semblante, regresaron a mi tus palabras dulces, esas que nunca olvidara mi alma, los momentos especiales que vivimos, aun estando separados. Cada detalle, silencio,  mirada y sonrisa. ¡Y te extrañe!
Eché de menos las tardes tibias de aquel invierno, el dulce olor de la ultima navidad con sabor a niñez, las risas francas, los juegos inocentes en las calles de nuestra infancia, los acordes de tu guitarra y tus ojos tiernos tan profundos y apacibles como el mar.
Y comprendí que no necesito ir lejos, ni buscar en la profundidad, ni mirar el mar o sentir la arena de la playa bajo mis pies, para recordarte. Basta asomarme a mi corazón y estarás ahí. Porque todos y cada uno de los momentos que compartimos permanecen intactos en su interior.
Hoy quise gritar con el corazón en la mano... ¡Te Extraño! Y deseo que allá donde estés seas tan feliz como en mi corazón.