Parece que fue ayer cuando tus manos
recorrían aun despacio mi piel.
Cuando mi cuerpo muy pegado al tuyo
descubría de nuevo placeres ya dormidos
Cuando mis besos se perdían en los tuyo
y mis labios susurraban palabras a tu oído.
Cuando el calor de tu cuerpo envolvía cálido cada abrazo,
cada roce, cada silaba compartida.
Cuando despertaba del sueño, para seguir soñando.
Y la alcoba callada guarda en secreto
el último deseo por pronunciar;
Volver a despertar entre tus brazos,
junto a tu cuerpo, besando tus labios
sintiendo tu piel, oyendo tu voz al amanecer.
Pero llega el alba y con ella el despertar cruel,
que los sueños son solo eso y no se pueden retener.
Tu jugabas, yo soñaba, no pudo ser.

