domingo, 19 de agosto de 2012

Aun en la distancia.


           

Carta a un corazón.
Hoy abrí la cajita que  celosamente guardo en mi corazón y contemple los bellos recuerdos de amor que guardaba con vehemencia.
Entre ellos, te hallabas tu, ese ser tan especial, que llegaste sin esperarlo, que me ganaste poquito a poco, que durante un tiempo, me brindaste los motivos para que mi corazón comenzara el camino por ese dulce sendero del amor, para que palpitara fuerte. Me diste ilusiones, sueños y esperanzas. Sencillamente me hiciste y enseñaste a ser feliz.
Encontré tu sonrisa, tu voz suave, tu mirada agua de mar, tus manos tiernas.  y te extrañe una vez más. Cerré mis ojos y con las manos acaricie tu semblante, regresaron a mi tus palabras dulces, esas que nunca olvidara mi alma, los momentos especiales que vivimos, aun estando separados. Cada detalle, silencio,  mirada y sonrisa. ¡Y te extrañe!
Eché de menos las tardes tibias de aquel invierno, el dulce olor de la ultima navidad con sabor a niñez, las risas francas, los juegos inocentes en las calles de nuestra infancia, los acordes de tu guitarra y tus ojos tiernos tan profundos y apacibles como el mar.
Y comprendí que no necesito ir lejos, ni buscar en la profundidad, ni mirar el mar o sentir la arena de la playa bajo mis pies, para recordarte. Basta asomarme a mi corazón y estarás ahí. Porque todos y cada uno de los momentos que compartimos permanecen intactos en su interior.
Hoy quise gritar con el corazón en la mano... ¡Te Extraño! Y deseo que allá donde estés seas tan feliz como en mi corazón.